Categoría: Reseña histórica del C. A. Progreso
Escrito Por: Diego
Progreso nace en el conventillo Balaro en 1914, fundado entre otros por integrantes del sindicato de picapedreros, donde radicaban varios integrantes de la corriente anarquista, lo que llevaría a que nuestra institución utilizara una casaca de color negro hasta 1917, año en el que se afilia a la Liga Nacional de fútbol, ejerciendo la conducción del club Don José Vázquez.
El 30 de abril del mismo año se funda oficialmente el Club Atlético Progreso, bajo la presidencia del maestro Héctor Verdesio y se comienzan los trámites para integrar el club a la Asociación Uruguaya de Fútbol, donde debutaría en 1918 en la divisional tercera extra.
Su campo de juego estaba ubicado en Elbio Fernández y Emilio Romero, predio que utilizó hasta mediados de los años 20. Luego la cancha pasó a un descampado sitiado en Emilio Romero y José Castro, ese campo de juego fue denominado como “Parque de la Arena”, por la condición en la que se encontraba el piso del mismo. Unos años más tarde se debe mudar nuevamente aunque esta sería la definitiva. Existía un terreno en Emilio Romero y la cantera, el cual era propiedad de la Dirección Nacional de Aduanas. Se realizaron las gestiones pertinentes y se consiguió una concesión que hasta el día de hoy se ha ido renovando periódicamente. Allí se construyó el “Parque Campomar”, que es en este momento el “Estadio Abraham Paladino”.
En ese entonces Progreso tenía dos caminos, la fusión con otra institución o la inversión del escaso capital del club en sus instalaciones. Dos dirigentes, Pedro y Pacheco Navarro, trabajadores de la empresa Campomar, se reúnen con el dueño de dicha empresa que dona el alambrado para el predio, el cual inmediatamente se bautiza como “Parque Miguel Campomar” en reconocimiento al empresario.
Para entonces comenzaba a tener un protagonismo importante en nuestro club un gaucho llamado Abraham Paladino.
Paladino llegó a nuestro barrio de La Teja en la década del 20, de profesión peluquero, poco tiempo después de instalarse abrió una peluquería en su casa. En poco tiempo descubrió la existencia de nuestro amado club, del cual se hizo hincha y lejos de conformarse sólo con eso, logró ser presidente del mismo. La peluquería la puso a disposición del club para que en las noches se realizaran las reuniones de directiva y auspiciara de sede. Paladino no solo fue presidente de la institución varios años, sino que en ese período de tiempo realizó tareas de canchero y equipier, mientras que su esposa y su hija lavaban, cosían y bordaban las camisetas para los jugadores. Cuando falleció esta persona tan importante para nuestro club, la directiva, con el aval de Miguel Campomar, decidió que el campo de juego llevara su nombre y de esa manera pasara de “Parque Campomar” a “Estadio Abraham Paladino”.
Para ese entonces la sede también tuvo que cambiar de lugar, se mudó a la casa de la familia Rocha, que le alquilaba una sala a la directiva para que tuviera sus reuniones. Unos años más tarde Progreso decide alquilar una casa ubicada en la calle Emilio Romero, logrando así su independencia. En su ambición de seguir creciendo, un tiempo después se vuelve a mudar y esta vez a la avenida Carlos María Ramírez esquina Rivera Indarte. En esta nueva sede se pudieron organizar bailes, fiestas y se instaló una cantina, pero con el pasar de los años el lugar fue quedando chico y la directiva decidió mudarse nuevamente. Se consiguió un lugar más amplio ubicado en Carlos María Ramírez esquina Camambú, se hicieron algunas reformas, entre ellas una cantina donde realizar fiestas, eventos tipo lunch, banquetes y también bailes en los cuales tocaron las mejores orquestas de la época. Transcurrieron varios años en ese lugar hasta que con un gran esfuerzo, en el año 1969 se logró un añorado sueño, contar con una sede propia.
Se formó una comisión de Amigos de Progreso, la cual tenía como objetivo la compra del ex cine Miramar, ubicado en Carlos María Ramírez esquina Ascasubí. Para eso se organizó una rifa, con una casa como premio (la cual supo ser un vestuario y donde vivía el canchero, al cual se le construyó otra vivienda para que esa quedara libre). Con la rifa se consiguió hacer la primer entrega que cubría el 50% del total del precio. Este logro por parte de los Amigos de Progreso fue invalorable, ya que es la sede hasta el día de hoy. Ésta cuenta con una cantina, un gimnasio, un consultorio dental, un comedor infantil y un salón para fiestas.
En lo deportivo, en el año 1938, con la sede ya ubicada en Carlos María Ramírez y Rivera Indarte, nuestro club se coronaba campeón de intermedia, luego caería ante Liverpool en el repechaje para llegar a primera. Al año entrante, Progreso se coronaba nuevamente campeón de intermedia tras vencer en la final a Cerro, pero luego los gauchos caerían con Bella Vista en la disputa para llegar a primera división.
En 1942 Progreso junto a otros clubes integran por primera vez la segunda división, donde saldría campeón en 1945 y alcanzaría el sueño de jugar en Primera.
El 1946 fue un año muy complicado en lo deportivo. Progreso descendió y no volvió a primera división hasta 1980.
Los 33 años de transición entre el '46 y el '80 se vieron marcados por constantes ascensos y descensos a intermedia. En el '56 Progreso sale campeón en final con el Club Tellier, en el '75 conquista la divisional al ganarle la final al Club El Puente y en 1978 sale campeón de la "C" por última vez.
El año 1979 marca un cambio importante en Progreso. Asume como presidente el Dr. Tabaré Vázquez, en impresionantes finales ante Miramar sale campeón, llevando más de 11.000 personas al partido de vuelta en el Estadio Centenario y realiza (en tiempos de gobierno militar) un festejo popular impresionante.
A partir de ese año Progreso no para de crecer. En el '81 se remodela el Parque Paladino, creándose así un verdadero estadio donde jugarían Peñarol y Nacional. En 1983 comienza a funcionar el comedor infantil con el inmenso valor de Doña Ramona Villar. Dos años después Progreso se corona campeón del torneo competencia de la mano de Roberto Fleitas y en 1987 llega a disputar la copa Libertadores.
En 1989 Progreso sale campeón de primera división bajo la perseverante presidencia del Dr. Vázquez, la conducción técnica de Saúl Rivero y con jugadores de la talla de Leonardo Ramos, Leonel Rocco, Pedro Pedrucci, Jonnhy Miqueiro, Próspero Silva y William Gutierrez.
Al año entrante los gauchos disputan por segunda vez la copa Libertadores junto a Defensor Sporting, dejando a "los clubes grandes" fuera de la competición. Progreso finaliza sexto.
En los años venideros el club de La Teja, osciló entre todas las posiciones de la tabla hasta llegar al descenso en 1995. En los años que siguieron Progreso siempre estuvo al borde del ascenso, hasta el 2001, año en el que se consiguió un 3 a 1 en final con El Tanque Sisley y se volvió a primera.
El 2002 marca el retorno a Primera división, que si bien no fue una buena campaña deportiva, a nivel de obras se edificó una nueva secretaría en la sede, la cuarta tribuna del Parque Paladino y los comodatos precarios del Parquecito A.N.C.A.P. y del complejo Daniel Marsicano (UTU-Marítima). Lamentablemente este año se desciende pero irónicamente se obtiene el torneo permanencia.
Con una muy mala primera parte del torneo Clasificatorio, donde nuestro club quedó último y destinado a jugar por el descenso y casi con un pie en segunda división, la segunda parte del año fue buena, ganando la misma pero no pudiendo evitar tener que jugar en la segunda divisional profesional en el año 2003.
Desde entonces Progreso militó en dicha divisional teniendo buenas y malas campañas, hasta el 2006 donde gana la tabla global y queda segundo en su serie por diferencia de goles. Al haber sido el equipo con mayor puntaje en el torneo regular, clasifica para jugar las semifinales que lo llevarían al ascenso. Se le gana bien los dos partidos a Paysandú y de esa manera clasifica para la final ante Juventud de las Piedras. Progreso contaba con ventaja deportiva por haber obtenido la tabla global, y esto indicaba que si en los primeros dos partidos finales sumaba más puntos que su rival lograría el ascenso, de lo contrario se deberían jugar dos partidos más. Progreso y Juventud igualan ambos encuentros y se va al alargue para definir quien resulta ganador de las finales. Los gauchos consiguen en tiempo extra, por intermedio de su capitán, el gol que lo devuelve a la divisional de privilegio.
Este año, en nuestros 90 años de vida, esperamos realizar un buen torneo, quedarnos en ésta divisional y soñar que algún día nuestro club vuelva a ser campeón uruguayo otra vez.
El 30 de abril del mismo año se funda oficialmente el Club Atlético Progreso, bajo la presidencia del maestro Héctor Verdesio y se comienzan los trámites para integrar el club a la Asociación Uruguaya de Fútbol, donde debutaría en 1918 en la divisional tercera extra.
Su campo de juego estaba ubicado en Elbio Fernández y Emilio Romero, predio que utilizó hasta mediados de los años 20. Luego la cancha pasó a un descampado sitiado en Emilio Romero y José Castro, ese campo de juego fue denominado como “Parque de la Arena”, por la condición en la que se encontraba el piso del mismo. Unos años más tarde se debe mudar nuevamente aunque esta sería la definitiva. Existía un terreno en Emilio Romero y la cantera, el cual era propiedad de la Dirección Nacional de Aduanas. Se realizaron las gestiones pertinentes y se consiguió una concesión que hasta el día de hoy se ha ido renovando periódicamente. Allí se construyó el “Parque Campomar”, que es en este momento el “Estadio Abraham Paladino”.
En ese entonces Progreso tenía dos caminos, la fusión con otra institución o la inversión del escaso capital del club en sus instalaciones. Dos dirigentes, Pedro y Pacheco Navarro, trabajadores de la empresa Campomar, se reúnen con el dueño de dicha empresa que dona el alambrado para el predio, el cual inmediatamente se bautiza como “Parque Miguel Campomar” en reconocimiento al empresario.
Para entonces comenzaba a tener un protagonismo importante en nuestro club un gaucho llamado Abraham Paladino.
Paladino llegó a nuestro barrio de La Teja en la década del 20, de profesión peluquero, poco tiempo después de instalarse abrió una peluquería en su casa. En poco tiempo descubrió la existencia de nuestro amado club, del cual se hizo hincha y lejos de conformarse sólo con eso, logró ser presidente del mismo. La peluquería la puso a disposición del club para que en las noches se realizaran las reuniones de directiva y auspiciara de sede. Paladino no solo fue presidente de la institución varios años, sino que en ese período de tiempo realizó tareas de canchero y equipier, mientras que su esposa y su hija lavaban, cosían y bordaban las camisetas para los jugadores. Cuando falleció esta persona tan importante para nuestro club, la directiva, con el aval de Miguel Campomar, decidió que el campo de juego llevara su nombre y de esa manera pasara de “Parque Campomar” a “Estadio Abraham Paladino”.
Para ese entonces la sede también tuvo que cambiar de lugar, se mudó a la casa de la familia Rocha, que le alquilaba una sala a la directiva para que tuviera sus reuniones. Unos años más tarde Progreso decide alquilar una casa ubicada en la calle Emilio Romero, logrando así su independencia. En su ambición de seguir creciendo, un tiempo después se vuelve a mudar y esta vez a la avenida Carlos María Ramírez esquina Rivera Indarte. En esta nueva sede se pudieron organizar bailes, fiestas y se instaló una cantina, pero con el pasar de los años el lugar fue quedando chico y la directiva decidió mudarse nuevamente. Se consiguió un lugar más amplio ubicado en Carlos María Ramírez esquina Camambú, se hicieron algunas reformas, entre ellas una cantina donde realizar fiestas, eventos tipo lunch, banquetes y también bailes en los cuales tocaron las mejores orquestas de la época. Transcurrieron varios años en ese lugar hasta que con un gran esfuerzo, en el año 1969 se logró un añorado sueño, contar con una sede propia.
Se formó una comisión de Amigos de Progreso, la cual tenía como objetivo la compra del ex cine Miramar, ubicado en Carlos María Ramírez esquina Ascasubí. Para eso se organizó una rifa, con una casa como premio (la cual supo ser un vestuario y donde vivía el canchero, al cual se le construyó otra vivienda para que esa quedara libre). Con la rifa se consiguió hacer la primer entrega que cubría el 50% del total del precio. Este logro por parte de los Amigos de Progreso fue invalorable, ya que es la sede hasta el día de hoy. Ésta cuenta con una cantina, un gimnasio, un consultorio dental, un comedor infantil y un salón para fiestas.
En lo deportivo, en el año 1938, con la sede ya ubicada en Carlos María Ramírez y Rivera Indarte, nuestro club se coronaba campeón de intermedia, luego caería ante Liverpool en el repechaje para llegar a primera. Al año entrante, Progreso se coronaba nuevamente campeón de intermedia tras vencer en la final a Cerro, pero luego los gauchos caerían con Bella Vista en la disputa para llegar a primera división.
En 1942 Progreso junto a otros clubes integran por primera vez la segunda división, donde saldría campeón en 1945 y alcanzaría el sueño de jugar en Primera.
El 1946 fue un año muy complicado en lo deportivo. Progreso descendió y no volvió a primera división hasta 1980.
Los 33 años de transición entre el '46 y el '80 se vieron marcados por constantes ascensos y descensos a intermedia. En el '56 Progreso sale campeón en final con el Club Tellier, en el '75 conquista la divisional al ganarle la final al Club El Puente y en 1978 sale campeón de la "C" por última vez.
El año 1979 marca un cambio importante en Progreso. Asume como presidente el Dr. Tabaré Vázquez, en impresionantes finales ante Miramar sale campeón, llevando más de 11.000 personas al partido de vuelta en el Estadio Centenario y realiza (en tiempos de gobierno militar) un festejo popular impresionante.
A partir de ese año Progreso no para de crecer. En el '81 se remodela el Parque Paladino, creándose así un verdadero estadio donde jugarían Peñarol y Nacional. En 1983 comienza a funcionar el comedor infantil con el inmenso valor de Doña Ramona Villar. Dos años después Progreso se corona campeón del torneo competencia de la mano de Roberto Fleitas y en 1987 llega a disputar la copa Libertadores.
En 1989 Progreso sale campeón de primera división bajo la perseverante presidencia del Dr. Vázquez, la conducción técnica de Saúl Rivero y con jugadores de la talla de Leonardo Ramos, Leonel Rocco, Pedro Pedrucci, Jonnhy Miqueiro, Próspero Silva y William Gutierrez.
Al año entrante los gauchos disputan por segunda vez la copa Libertadores junto a Defensor Sporting, dejando a "los clubes grandes" fuera de la competición. Progreso finaliza sexto.
En los años venideros el club de La Teja, osciló entre todas las posiciones de la tabla hasta llegar al descenso en 1995. En los años que siguieron Progreso siempre estuvo al borde del ascenso, hasta el 2001, año en el que se consiguió un 3 a 1 en final con El Tanque Sisley y se volvió a primera.
El 2002 marca el retorno a Primera división, que si bien no fue una buena campaña deportiva, a nivel de obras se edificó una nueva secretaría en la sede, la cuarta tribuna del Parque Paladino y los comodatos precarios del Parquecito A.N.C.A.P. y del complejo Daniel Marsicano (UTU-Marítima). Lamentablemente este año se desciende pero irónicamente se obtiene el torneo permanencia.
Con una muy mala primera parte del torneo Clasificatorio, donde nuestro club quedó último y destinado a jugar por el descenso y casi con un pie en segunda división, la segunda parte del año fue buena, ganando la misma pero no pudiendo evitar tener que jugar en la segunda divisional profesional en el año 2003.
Desde entonces Progreso militó en dicha divisional teniendo buenas y malas campañas, hasta el 2006 donde gana la tabla global y queda segundo en su serie por diferencia de goles. Al haber sido el equipo con mayor puntaje en el torneo regular, clasifica para jugar las semifinales que lo llevarían al ascenso. Se le gana bien los dos partidos a Paysandú y de esa manera clasifica para la final ante Juventud de las Piedras. Progreso contaba con ventaja deportiva por haber obtenido la tabla global, y esto indicaba que si en los primeros dos partidos finales sumaba más puntos que su rival lograría el ascenso, de lo contrario se deberían jugar dos partidos más. Progreso y Juventud igualan ambos encuentros y se va al alargue para definir quien resulta ganador de las finales. Los gauchos consiguen en tiempo extra, por intermedio de su capitán, el gol que lo devuelve a la divisional de privilegio.
Este año, en nuestros 90 años de vida, esperamos realizar un buen torneo, quedarnos en ésta divisional y soñar que algún día nuestro club vuelva a ser campeón uruguayo otra vez.





